sábado, febrero 28, 2009

Seís días

Lo cierto es que hacemos muchos planes, del futuro de nuestros hijos, sobre la felicidad de la familia, incluso de nuestra propia vida. Quisiéramos sonreírle al amor... pero no quiero aburrirles, iré al grano... todos los días cumplo mis obligaciones, vivo para el trabajo y doy gracias a dios por todas las cosas buenas que vivo.

Sin embargo, noto que algo me falta y siento celos de muchos que pueden tenerlo. Para mí se ha perdido, la culpa es mía, pues de tanto ignorarlo y negarme a disfrutar el descanso que me brindaba, terminé extraviándolo. ¿Por qué no me habré dedicado a disfrutarlo como muchos? ¿Por qué no vi los beneficios que brindaba a mi cuerpo y alma?


A veces me pregunto si esto solo me pasa a mí. Creo que soy la única persona en el mundo que no lo tengo, veo como muchos se deleitan y no puedo hacer nada a mi favor.

Me falta un día.

¿Cómo no me di cuenta la primera vez que me faltó? Es un asunto matemático: la semana tiene siete días para todos, menos para mí, mi semana es solo de seis días, ¿por qué perdí uno, si lo necesito tanto, o más que los demás? ¿Lo podré sumar alguna vez? Sólo Dios lo sabe.

Aquellos que me lean, cuiden no perder el séptimo día
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