viernes, noviembre 16, 2012

Un mundo mejor

Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos... amaos los unos a los otros” , pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros.”

Cuando uno ama de verdad aspira siempre que la otra persona obtenga el bienestar individual para que en lo colectivo proyecte una felicidad verdadera y no efímera.

El mundo no se destruye con balas y bombas, el mundo se destruye con las armas oscuras del alma.

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